Ceremonia de grados EDIGS

En el mes de abril se llevó a cabo la ceremonia de grados de Especialización. En esta ceremonia, los estudiantes de nuestra promoción 2015 recibieron el título que los acredita como Especialistas en Diseño y Gestión social de Tecnología.

La ceremonia inició con las palabras de Eduardo Behrentz, decano de la Facultad de Ingeniería, en las que exhortó a la nueva generación de especialistas a llevar a la práctica el lema de la universidad: «El reto de ahora en adelante es ir más allá del deber». La idea, expresó el Decano, es evitar la zona de confort y lanzarse al desafío por venir.

A continuación, intervino la graduanda Clara Marcela González Buitrago, Especialista en Diseño y Gestión Social de Tecnología y destacada como una de las mejores estudiantes de todo el recinto. El siguiente es un apartado de su discurso, cuya construcción colectiva contó con sus compañeros de grado de la especialización Oscar Arias, Cesar Julián Beltrán y Carlos Santiusti:

«En mi caso, llegué a la Especialización en Diseño y Gestión Social de Tecnología motivada por una incomodidad profunda sobre la forma en que se desarrollan los proyectos de ingeniería en el mundo real. Grandes inversiones en proyectos que fracasan rotundamente y montañas de excelentes justificaciones para el fracaso que blinden a todos, o a los que más se pueda al momento del juicio final. ¿Hasta qué punto somos los ingenieros participantes los responsables de estos descalabros? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Es tal vez la mera falta de profundidad técnica la única responsable de que tantos recursos y talentos invertidos se vayan literalmente a la basura?

Encontré en esta Especialización un espacio para plantear abiertamente la pregunta, lo que en mi imaginario se acerca al entorno propicio para la construcción personal y profesional. Compañeros definitivamente especiales que se han atrevido a cambiar de punto de referencia para tener una mirada diferente de su mundo. Hombres y mujeres honestos, sencillos e indiscutiblemente divertidos ¡muchachos, la he pasado muy bien con ustedes!, que antes que competidores académicos fueron profesionales dispuestos a asumir retos en equipo.

rofesores de diferentes disciplinas y lugares del mundo, decididos a confrontar lo que teníamos en nuestras mentes. Profesores que sin alejarnos de los métodos formales, se dieron a la tarea de hacernos indagar frontalmente sobre nuestro propósito vital, en algunas ocasiones hasta las lágrimas, que con honestidad nos hablaron de economía y el aparato estatal sin quedar en la mera crítica sino retándonos a pensar en las opciones que tenemos los ciudadanos, en las necesidades reales de la sociedad y en construir soluciones. Otros que nos hicieron salir del aula para ver lo que ocurre afuera, que nos exasperaron alguna vez pero nos retaron a crear propuestas incluso inverosímiles. Nos recordaron que la rigurosidad técnica y el estudio metódico es, sin lugar a dudas, importante pero que el valor real de la tecnología no está en ella misma. No es la tecnología la que cambia el rumbo de la historia, hay un complejo entramado de personas, intereses, capacidades, preconceptos y la tecnología es solo un eslabón más.

Siendo así, el paso por la especialización me llevó a re plantear mi posición. Si trabajamos por entender en dónde estamos y cuál es realmente el problema que tenemos enfrente hay chance de que nuestras propuestas tengan un resultado positivo. Todos tenemos la obligación de reconocer que los proyectos exitosos no son solo mérito de grandes técnicos y los fracasos no solo están bajo la responsabilidad de gerentes o administradores, tal vez lo que nos falta es salir de la zona cómoda y atrevernos a participar en lo que por tradición simplemente consideramos fuera de nuestra competencia.

Este país, en el que parece que nada termina de encajar, espera por profesionales diferentes, especialistas que se atrevan tanto a hacer desarrollos técnicos consistentes como a afrontar la responsabilidad de tomar decisiones conscientes y éticas, basados en argumentos bien fundamentados, que respondan a nuestra realidad y sobre todo interesados en no dar nada por sentado; considero que de esta forma la parte de historia que escribimos en este lugar no solo será un ejercicio académico. Hacerlo los implicará levantarnos del escritorio, acercarnos a la gente, indagar incluso por lo que parece obvio y arriesgarnos a confrontar lo que se mueve por la inercia de la costumbre, así nuestro trabajo profesional puede cobrar un nuevo sentido. ¡De manera que llegó el momento de poner a prueba nuestras mentes inquietas e innovadoras!».

Prosiguió el orador principal de la noche, Alfonso Prada Gil, director general del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Prada Gil se refirió al futuro inmediato de quienes aguardaban con ansias el diploma en el recinto: «Algunos de ustedes tendrán un trabajo estable, otros emprenderán, esto requiere valentía y esfuerzo». Reiteró que un camino distinto al empleo puede ser ese, el del emprendimiento, fruto del estudio y la dedicación.

Al final llegó el esperado momento del juramento y la entrega de diplomas, una copa de vino y las respectivas fotos con los compañeros y familiares. En el ambiente quedaron resonando una de las últimas ideas expresadas por el director del SENA: «Nuestra meta como generación es entregarle a ustedes un país en paz, la meta de ustedes es mantener ese legado».

Redacción: Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería e Iniciativa Tecnología, Ingeniería y Sociedad

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